Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2017

Que no, que nunca.

No, dime que no, cariño, dime que no Dime que no eras consciente de cómo estaba. Que el trabajo y los estudios no te dejaban pensar en ello. Grítame y dime que no sabías nada, júramelo. Promete que nunca te diste cuenta de cuánto lloraba, de cuantas noches no podía dormir, dolores de cabeza y fatiga y mareo y frío. Respóndeme, eh. Porque si amor, tú ya te habías percatado... mi tristeza no sería más que alivio con lo que hoy siento. Después de los mensajes, de los reproches, de las ausencias. Tú no estabas, ahí solo estaba yo, yo y nadie. Nadie, gracias por todo(s). Te quiero. A mí no, a ti, a veces.

Cuantas veces...

Cuantas veces nos dijeron "esto no te llevará a nada bueno" y mira.  Lo bonito de leer es que ves a la misma persona odiar, amar, sufrir y disfrutar de alegría el mismo día... como la vida en general. Se me perdió la inspiración y tuve que ir a buscarla haciendo imposibles figuras de origami y una película de fantasía (cuyo nombre no suelo acordarme). Lo que más me fascinó de esta, fue una reflexión sobre el agua; decía algo como que el agua es un reflejo físico de adaptación, es cambio, es fluidez... poneos a pensar en el agua... ¿veis todas sus propiedades? qué guay sería ser agua. A mí me gustaría serlo, porque en muchas ocasiones no me adapto bien del todo... no me adapto a ser la de la última fila; a ser una "Stuart" de mi propia serie  (personaje de Big Bang Theory) ; quizá no quiera ser un personaje secundario en mi propia vida; por un año, mes o día quiero ser  la protagonista. Dónde estará mi profesora de Lengua en estos momentos... triste pero cier...

Tita en prácticas.

Haría un blog entero con la de cosas que tengo que aprender a hacer de aquí en adelante... desde que tú existes; desde hace cuatro meses he tenido que aprender de cosas de bebes, hasta tu baile del Cocodrilo. ... y mira que tu madre no soy yo! pero a mí también se me cae la baba contigo. Pero la alegría que me das cuando me miras y te ríes, es increíble. Puede que no te vea todos los días, pero algún día seré tu persona favorita en el mundo y ambos lo sabemos: seré quien te lleve al parque de enfrente de casa, y quien tenga que acompañarte a por gusanitos, ciento once mil veces. Seré el "¿échale un vistazo al niño no?", "anda y llévatelo a la calle" y el "no le enseñes eso a tu sobrino" constante de tu madre. Cuando tu madre estaba embarazada yo las horas me las pasaba imaginando cómo serías, qué te gustaría ser, de qué forma me llamarías y hasta llegué a preguntarle a mamá en qué colegio te apuntaría. Ahora, cuando te miro, veo que eres un ciel...