Me gusta verte volar, como un pájaro que no teme la caída.
Y evitando hablar poéticamente:
Me gusta verte liarla.
Bailar, gritar, y escuchar esa voz ronca de borracho que tienes cuando has bebido.
Disfruto de tu fiesta,
aunque yo no tenga la misma suerte y esté en casa con dolores menstruales y chocolate.
Cuando me dices cualquiera de tus motes ñoños lo gozo como "una enana" (o así lo dice mi madre).
Siempre pensé que no estaba haciendo las cosas de la forma correcta contigo, pero lo nuestro es muchísimo más correcto que lo cotidiano, porque siempre pasa sin querer.
Me has enseñado a amarme, poquito a poco: como se aprenden las cosas que nunca se olvidan. Despacio. Y sólo así he podido amarte de verdad, y entrar en un frenesí de alegría que ni corta ni pega, pero me fascina.
Espero nunca olvidar esta sensación.
Comentarios
Publicar un comentario